Christopher Nolan lleva décadas jugando con el miedo sin llamarlo miedo. Inception, The Dark Knight, Oppenheimer... todas tienen secuencias que te aprietan el pecho, que te hacen mirar la pantalla sin pestañear. Pero parece que con The Odyssey ha cruzado una línea que muchos espectadores no esperaban: hay una escena concreta que la gente está describiendo directamente como de terror, sin matices.
No vamos a revelar de qué se trata para no arruinarle la experiencia a nadie, pero la reacción general es bastante unánime: funciona. Y funciona precisamente porque Nolan no está intentando hacer terror de manual. No hay jump scares baratos ni música diseñada para dispararte la adrenalina en el momento exacto. Lo que hay es atmósfera, edición y una sensación de que algo va terriblemente mal que se construye durante minutos hasta que no puedes respirar. Eso es mucho más difícil de conseguir que cualquier monstruo en pantalla.
El debate que ha abierto esta escena es el siguiente: si Nolan puede hacer esto de forma casi accidental dentro de una producción de otro género, ¿qué pasaría si pusiera toda su atención en una película de terror puro? La respuesta honesta es que probablemente sería algo que no hemos visto antes. Tiene el control visual, tiene la paciencia narrativa y tiene la capacidad de hacer que lo abstracto resulte amenazante. Son exactamente las herramientas que necesita el mejor terror.
Por ahora toca conformarse con esta muestra, que no es poco. Si todavía no tienes entradas, date prisa.

Alex
Catch-all — action, adventure, simulation, racing, casual, horror, puzzle



